Con el asesinato de Ali Larijani, el número dos del ayatolá Mojtaba Jamenei, EE.UU. e Israel han matado a una docena de líderes del régimen de Irán desde que empezó la guerra. Además, se estima que, en el país persa, hay más de 2.000 muertos y un millón de desplazados. Aún así, Irán sigue presionando a través del bloqueo del Estrecho de Ormuz y del precio del petróleo, y responde a los ataques mortales con más oleadas de bombas sobre Israel. Mientras tanto, Trump asegura, ahora, que no necesita la ayuda de los países aliados y afronta la primera dimisión en el seno de su administración por la guerra. El director de la lucha antiterrorista reconoce que Irán no era ningún peligro inminente y que el presidente estadounidense empezó la guerra por la presión del país hebreo.