Se acabó la temporada y el Valencia encadena siete años sin meterse en competiciones europeas, la peor racha de su historia. El club tiene previsto que en los próximos días comparezca su CEO de fútbol, Ron Gourlay, para hacer balance. Veremos su nivel de autocrítica. Imagino que no será mucho porque, de haberlo sido en estos meses, habría cambiado al entrenador en algún momento. Pero, por encima del discurso prefabricado de Gourlay, están los hechos. Y los puntos. Los puntos no mienten. Europa estaba regalada esta temporada. Y al Valencia le ha penalizado su pésima primera vuelta y su falta de regularidad e identidad durante nueve meses. La oportunidad desaprovechada duele especialmente porque Mestalla no tendrá competiciones europeas en la que, en teoría, será su última temporada.