A primera hora de la mañana del día 29 de octubre, Mazón le dijo a sus consellers que inundaran de datos sobre la emergencia, que diera la sensación de que estaban muy pendientes. Y a partir de ahí desapareció de un chat en el que se puede comprobar, hora tras ahora, como titulares de distintos departamentos iban relatando incidencias. Nos preguntamos entonces qué ha sido del famoso apagón informativo. Porque parece que el apagón fue más bien de acción que de información. Cómo es posible que se relaten en un grupo alertas hidrológicas, inundaciones de distinto tipo, incidencias reseñables, y todo se quede ahí, y no pase nada, que no se convoque el Cecopi hasta las cinco de la tarde, y que no se avise a la población hasta pasadas las ocho, cuando el mal ya estaba hecho. Cómo es posible que el máximo responsable de ese Gobierno, que por la mañana les pedía a sus consellers estar alerta, no lo estuviera él mismo, y mantuviera en agenda una comida privada de más de cuatro horas. Cuando pensábamos que era imposible sentir más vergüenza y más indignación, siempre nos sorprenden.