El Papa llega a Montserrat, donde los fieles le reciben con gran entusiasmo y fervor, y él bendice a numerosos niños y bebés, generando una profunda emoción entre los asistentes. Dentro de la Abadía, el Santo Padre participa en una solemne ceremonia que incluye el rezo del Rosario, destacando la importancia de la oración y la meditación de los misterios de Cristo. La riqueza arquitectónica y simbólica del lugar se presenta como un espacio de encuentro con Dios. En su discurso, el Papa expresa su alegría por estar ante la "Moreneta", a quien encomienda su servicio petrino y la misión de la Iglesia. Invita a los fieles a seguir el mensaje de María de "hacer lo que Él os diga", promoviendo la misericordia, la reconciliación y el amor desarmado, y rechazando la violencia. Subraya la necesidad de revestirse con las "armas de Dios" como la verdad, la justicia y la paz. Además, se hace un balance de la visita apostólica del Papa a Madrid, que ha congregado a un millón de personas. Se resalta ...