Es uno de los máximos exponentes de aquel Valencia que renació de sus cenizas a mediados de los ochenta... con producto local, de la casa, con un grupo de canteranos que después se quedó muchos años en el club. Y el destino le tendría guardado todavía jugar en el equipo que veía de niño cuando cruzaba por las huertas de su pueblo, Alboraia, para ver al Levante. Sí, de Alboraia, sí, del pueblo de la horchata, por lo que no se le podía apodar cariñosamente de otra manera: el Chufa. Es Fernando Giner, que hoy viene a charlar Mano a Mano...