Casi 46.000 personas acudieron el sábado a Mestalla dispuestas a ver al Valencia superar a un equipo plagado de jugadores de Primera RFEF, en el encuentro que debería haber supuesto la consecución del sonrojante e insuficiente objetivo de la permanencia. En lugar de eso, la afición se volvió a casa con el enorme disgusto de una derrota vergonzosa. En el día que se cumplía el partido 1500 de Mestalla en Primera, Corberán y los jugadores del Valencia decidieron protagonizar uno de los mayores ridículos en la historia del club. Imagino que Ron Gourlay estará encantado. Si quería estabilidad, la estamos teniendo: estables en la mediocridad, el sufrimiento y la angustia. Y ojo, que esto no ha acabado ni mucho menos. Si esta noche gana el Sevilla, el descenso quedará a 3 puntos con 12 todavía por disputarse.