El movimiento vecinal en Bizkaia ha experimentado una profunda metamorfosis en las últimas tres décadas, pasando de la protesta masiva por necesidades estructurales a una diversificación administrativa sin precedentes. A mediados de la década de los noventa, el territorio contaba con algo más de un centenar de grandes asociaciones, herederas directas de las históricas luchas de los años setenta y ochenta que exigían servicios tan básicos como el agua corriente, escuelas o ambulatorios. Aquellas macroorganizaciones de distrito, caracterizadas por una movilización social masiva y un fuerte peso político, sentaron las bases del urbanismo moderno en los municipios vizcaínos y en la transformación de la propia ría de Bilbao. Actualmente el panorama muestra el doble de asociaciones registradas, rozando las trescientas entidades, pero su naturaleza es radicalmente distinta. ¿Muere el movimiento vecinal y el espíritu de lucha? ¿Hay relevo generacional?